Huellas de Soria

Huellas de Soria

Las sombras de mis raíces

En la Sala Jesús Bárez del Palacio de la Audiencia de Soria, ha tenido lugar, a lo largo de un mes, una exposición de la artista soriana con orígenes en Valdelagua del Cerro y Fuentestrún, Gloria Rubio Largo. Se trata de una artista original, especial, apegada a la tierra tanto, que recoge tierras de lugares por los que discurre para sus trazos, sus siluetas, sus trabajos en general, que le otorgan unas características diferentes a aquello que estamos acostumbrados a contemplar. En su última exposición, esas tierras se ofrecen a la vista del visitante en pequeños frascos de cristal. Con el título de Las sombras de mis raíces (tal vez en alusión a tantas personas que ya no están en su vida), Gloria teje, literalmente, sus trabajos, con telas, lana, agujas. Y refleja el mundo rural tal y como ella lo percibe. Siluetas (sombra y vacío) que representan a las personas de la diáspora, sábanas tendidas que recuerdan a las manos de las mujeres que lavan (lavaban) en ríos, arroyos o lavaderos y blanquean con ceniza.  

En una parte del suelo de la sala, un a modo de pavimento de tierra gruesa y ocre, está rodeada por tiras de lana (¿una cárcel imaginaria rodea estas tierras maltratadas?) y, en el suelo, aquí y allá, unos cristales brillantes representan el maltrato que las placas solares y los aerogeneradores están infligiendo. Su obra se gesta en su estudio de Fuentecantos, ahí investiga con tierras, acrílicos y pigmentos. Luego su obra pasa a espacios más grandes, a pueblos, a paredes y a los lugares que se los permiten, que son casi todos. Mucha de su obra es efímera, se deshace de ella una vez expuesta, por eso es importante.

Gloria Rubio es muy reconocida en el mundo del Arte. La originalidad de su trabajo le ha llevado a exposiciones de importancia, hasta la Feria Internacional de Arte Contemporáneo -Arco-. Lugares de Castilla y León, Bilbao, Madrid e Italia, han podido disfrutar de la creatividad de esta mujer artista capaz de simultanear su trabajo como docente y la dirección de la Escuela de Artes de Soria, además de su propia familia.

En esta ocasión, las instituciones han sabido mirar y ver y han sabido muy bien a quién apoyaban, como la Fundación Botín, Educación Responsable y otras y, por supuesto el Ayuntamiento de Soria que ha puesto a su disposición la sala más amplia y luminosa, recién bautizada con el nombre del siempre recordado Jesús Bárez.