Huellas de Soria

Huellas de Soria

De los políticos me libre Dios que del Diablo me libro yo

Epi Frías Hernández nos vuelve a sorprender con una publicación que rompe moldes. Dedicado buena parte de su vida a trabajar con números, a saber el significado del debe y el haber, como director financiero, un buen día se trasladó a un pequeño pueblo de la provincia de Soria y se dedicó a hacernos ver aquello que no queremos ver, o que hablamos en pequeños corros, aquello a lo que no nos atrevemos a hacerle frente: la tomadura de pelo a la que nos tienen sometidos. El título ya anuncia las intenciones: “De los políticos me libre Dios que del Diablo me libro yo”. Asegura Epi Frías que si es político no es bueno y si es bueno no es político.

Nada se libra de su análisis. Está empeñado, como abuelo que es, en que no hipotequen la vida de las siguientes generaciones dado la descomunal deuda pública que compromete el futuro del recién nacido y hasta de los no natos. Por eso, pasan por estas páginas el gasto que provocan las CCAA por la multiplicación de los sueldos de los parlamentarios centrales y autonómicos, a los que hay que añadir la corte de consejeros, coladeros sobre coladeros. Las subvenciones a los Sindicatos. Hasta diez liberalidades despilfarradoras apunta, entre las más destacadas el pago de los asesores y el perdón de la deuda a las CCAA. Se trata, según Epi Frías, de hacer más pequeño el Estado, donde sobran la mayoría de diputados y la mitad de senadores.

Es un libro muy valiente, donde tienen cabida todo aquello, repito, que sólo comentamos en voz baja. Tampoco se libra la Justicia, convertida en injusticia por la lentitud y, por supuesto, la vivienda, algo que nos afecta directamente a muchos, demasiados, de los españoles. Y yo siempre me he preguntado: ¿para qué sirve un Ministerio de la Vivienda?, pues para colocar a personas de la cuerda que sea, siempre de la que gobierna.